Mostrando las entradas con la etiqueta Sexualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Sexualidad. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de julio de 2015

Cómo hablar con tu hijo sobre sexo

¿De dónde vienen los bebés? Cuando un niño formula esta pregunta, algunos padres se ponen nerviosos y recurren al cuento de la cigüeña. Error. Los pequeños curiosos no tardan en buscar otras respuestas que los confunden aún más. La sexualidad nunca debe ser un tema tabú en casa.



 Aquí tienes las claves para hablar de forma clara y sin tapujos con tus hijos.

Si los niños nacieran con un manual de instrucciones debajo del brazo, más de un padre estaría agradecido. Por suerte, la psicóloga infantil y pedagoga Monste Doménech nos ayuda con una parte de su educación: cómo hablarles de sexualidad. En su libro Los niños no vienen de París” (Editorial Planeta), la autora aborda cuestiones como los cambios corporales, el primer sujetador, la masturbación, las relaciones sexuales, los anticonceptivos o el embarazo.

Antes de hablar sobre estos temas, es importante que apartemos cualquier prejuicio ideológico o religioso y nos sepamos adaptar al carácter y madurez del pequeño. No es lo mismo un niño de ocho años que una adolescente de 15. En cualquier caso, la idea es “facilitar la vida de los hijos en lugar de complicársela”, afirma la psicóloga.
Doménech destaca la importancia de “hacerles ver que siempre estaremos ahí como la fuente más fiable de información y apoyo cuando lo necesiten”.
Las toneladas de datos equívocos que circulan en internet o los compañeros de clase no siempre son los más indicados para resolver las dudas del niño. Por eso, ¿quién mejor que los padres para asumir el rol de educadores sexuales? Y si no se tienen los conocimientos suficientes, la psicóloga propone consultar una enciclopedia que nos ayude a entender conceptos “para después adaptarlos al nivel de comprensión del niño mediante metáforas”.

‘Es muy pequeño y ya tiene dudas’


EFE/Andy Rain
No importa. Jamás se deben dejar sin resolver. Si hacemos oídos sordos a su consulta, “el niño buscará la solución en otras fuentes que podrían manipularlo, confundirlo o contarle una versión para la que no está preparado”. No conviene dar la información antes de tiempo, pero tampoco retardar la respuesta.
Es imprescindible tener cuidado con lo que hacemos y decimos en todo momento, porque el pequeño observa e imita desde que nace. Somos su modelo a seguir. Para consolidar el aprendizaje, Doménech aconseja reforzar sus conductas positivas con algún incentivo y no ignorar las inapropiadas: educar no sólo es aportar conocimiento, sino también “fomentar que se adquieran buenos hábitos o         relaciones sociales correctas”.

¿Vergüenza? ¿Por qué?

El sexo es lo más natural del ser humano. No hay motivos para sentirse cohibido al hablar del tema o rechazar cualquier muestra de apertura. Que nuestros hijos consideren la sexualidad como un tabú familiar no les va a ayudar.
“Podrás ocultarles la verdad, pero no por ello van a dejar de resolver sus dudas o sus problemas, ni van a evitar practicar sexo cuando se lo pida el cuerpo”, apunta la psicóloga. Lo más adecuado es quitarles de la cabeza todas las leyendas urbanas que circulan por la red o por su grupo de amigos. Es la mejor manera de prevenir embarazos no deseados y contagios de enfermedades de transmisión sexual en el futuro.

Inteligencia emocional

En un mundo donde el exceso de información, la competitividad y el estrés tienen un papel protagonista, un niño que haya recibido educación emocional estará más preparado para ‘salir de la burbuja’ de papá y mamá. La empatía, la asertividad o la autocrítica son algunas cualidades tan importantes como la capacidad de hablar de sexo sin prejuicios. Si los padres trabajan estos aspectos, los pequeños crecerán en valores.
“La casa debe ser el refugio que da apoyo a los niños para expresar lo que sienten sin miedo a ser rechazados o criticados”, afirma Doménech.

Diez consejos para no olvidar

  • La educación se basa en un desarrollo equilibrado entre el cuerpo y la mente. Por ello hay que alimentar a los niños física e intelectualmente: con deporte y actividades culturales, por ejemplo.
  • Los padres deben educar en un sentido integral, en todos los aspectos. Mejor no delegar facetas de la educación en los abuelos, la escuela o los amigos. Si lo hacemos, podemos llevarnos desagradables sorpresas.

    Portada del libro ‘Los niños no vienen de París’. Imagen cedida por Editorial Planeta
  • Los niños no se traumatizan con el sexo si les transmitimos amor y naturalidad. Al contrario: la prohibición, coacción, ocultación o muestra del sexo como algo sucio y pecaminoso genera traumas y rebeldía.
  • No hay nadie como los padres para saber cuándo su hijo está preparado para tener relaciones sexuales sanas, siempre que lo conozcan bien y la comunicación sea fluida.
  • Hay que saber poner límites para que los hijos no tengan relaciones sexuales sin estar preparados. Si les inculcamos valores y una educación sexual sana y realista desde pequeños, no hace falta imponer nada.
  • Abordar un problema a tiempo evita males mayores. Si esperamos, el resultado será peor.
  • Los niños crecerán con seguridad si hay una buena comunicación desde la infancia. Será su guía para enfrentarse a la vida y prevenir riesgos en las relaciones sexuales.
  • La cercanía con los hijos es imprescindible. Hay que aguantar el ‘chaparrón’ de la rebeldía propia de la adolescencia. En momentos cruciales, recordarán las palabras y buen criterio de sus padres.
  • No hay que meterles miedo en temas de sexualidad, pero deben saber que existen riesgos. Conocer es prevenir.
  • Si hay problemas, debemos estar ahí para ayudarles. Hacer que se sientan culpables sólo aporta temor y más dolor del que ya les causa esa situación de por sí.

jueves, 19 de febrero de 2015

50 diferencias entre Grey y el BDSM real.

El tema de Cincuenta Sombras de Grey ha causado furor desde que salió el primer libro y ahora, con el estreno de la película, se ha vuelto todo un fenómeno que despertó la curiosidad de muchos. Sólo basta con entrar al Facebook y ver los cientos de memes, parodias que incluyen desde piezas de Lego hasta las princesas de Disney y por supuesto, los que postean sus opiniones como doctores honoris causa en el tema. Por un lado, están los que detestaron el libro y la película y por otro, los apasionados fans from hell de E. L. James.



Claro, no falta quienes salen con sus prejuicios: 'sólo le puede gustar a doñas cincuentonas que dejaron su vida sexual colgada en un gancho' o 'todos los que se identifiquen con estas prácticas están bien dañaditos'.

Bah, nosotros somos unos alegres entusiastas de la diversidad sexual. Es decir, que cada quien viva su sexualidad como mejor le plazca, de forma sensata, consensuada y segura, tal como lo dictan las tres reglas del BDSM (y que aplican perfecto para cualquier práctica sexual).

Por ello es importante hacer algunas aclaraciones sobre lo que se retrata tanto en la película como en el libro, que están muy alejados de lo que es el BDSM.

Realidad vs. ficción


Bococu es practicante de BDSM desde hace 25 años y lleva una relación amo/esclava desde hace más de 10. Con las aportaciones de Amo Dominante, Zadkiel Domine, zurshya Dark y Dariana Darri, nos compartió las 50 diferencias que existen entre el BDSM (real) y lo que se propone en las '50 Sombras de Grey'.

'A mí me parece que, a pesar de sus defectos literarios, ha jugado un papel positivo en la percepción de la sexualidad, específicamente del sadomasoquismo. El libro es una invitación a explorar la sexualidad y a llevar a cabo, dentro de lo posible, fantasías que casi siempre permanecen reprimidas. Después de todo, el BDSM es una variante sexual cuyo fin es proporcionar placer. Cualquier libro o película que ayude a aceptar a personas con gustos diferentes es muy valioso. Sin embargo, dado que la novela y la película son el primer contacto que mucha gente tiene con el sadomasoquismo, creo que es importante señalar que lo que viven Anastasia Steele y Christian Grey tiene elementos que son totalmente opuestos a lo que es el BDSM real'.

Así que aquí les va lo que nos compartió bococu:


1. De pequeño, Christian Grey fue víctima de abuso y por eso practica BDSM. Un Dominante no es un sociópata; la asociación con el abuso infantil es falsa. Yo nunca he conocido un dominante que haya sido víctima de abuso.

2. El BDSM siempre se practica de manera consensuada, nunca unilateralmente. Lo que el libro muestra, raya en el abuso.

3. Una sumisa no vive sufriendo y sintiéndose triste como Anastasia, por el contrario vivimos muy felices.

4. No es necesario ser millonario para practicar el BDSM (ojalá lo fuéramos).

5. El desarrollo de la relación entre Steele y Grey sigue pautas románticas en lugar de seguir una progresión dictada por la práctica del BDSM.

6. Ser dominante no te da acceso a tener 'sexo fácil'. Como cualquier variante sexual, se requiere que encuentres a alguien que le guste lo mismo que a ti.

7. Una relación BDSM no necesariamente termina en matrimonio, en ocasiones sucede, pero no es lo común.

8. El 'contrato' en el BDSM sí se usa, pero es mucho más importante plantear límites y aficiones antes de comenzar una relación.

9. No se menciona en el libro el playlist, una lista de las actividades BDSM en las que pudieran estar interesados los participantes. Una buena manera de conocer a la pareja de juego.

10. Una sesión de BDSM nunca se debe llevar a cabo para sacar el enojo o la frustración de sus participantes, (ALERTA DE SPÓILER) como sucede en la última escena de la película.

11. Christian Grey practica el BDSM porque no es capaz de mostrar sus sentimientos verdaderos. Quienes realmente lo practicamos, involucramos muchos sentimientos como confianza, cariño y amor.

12. Un Dominante verdadero no debe aislar a la sumisa de su familia y amigos.

13. En una relación BDSM, sobre todo en nuestros días, no es necesario que el dominante se haga cargo de las necesidades económicas de la sumisa.

14. Si una sumisa comienza a sentirse vigilada y acosada por el Dominante, lo más sano es terminar la relación.

15. Con una sumisa novata, se recomienda comenzar las prácticas de manera gradual, para comprobar que ella está también disfrutando.

16. El BDSM no es excusa para abusar de un menor como en el caso de la señora Robinson y Christian a los 15 años.

17. El spanking es una práctica erótica muy placentera, no es terrible como lo muestran en el libro.

18. En el BDSM también se puede dar regalos, pero no es la forma de conquistar a una sumisa. (Aunque... ¿quién le dice que no a un coche? Je).

19. Los celos obsesivos, como los del protagonista, destruyen cualquier relación. El BDSM no es la excepción.

20. No se necesita de un 'cuarto rojo' para practicar BDSM, se pueden utilizar muchas cosas que tengamos a la mano. El límite es la imaginación.

21. El 'cuarto rojo del dolor' también podría llamarse el 'cuarto rojo del placer', pues ése es precisamente el punto del BDSM: causar placer mediante el dolor. Si el único objetivo es el dolor, la relación es de abuso.

22. A Christian Grey sus prácticas le provocan culpa y hasta asco. En el BDSM cada quien está seguro de sí mismo y de que realiza estas prácticas por placer.

23. Una mujer con baja autoestima no es la mejor candidata para ser sumisa, ya que si el Dominante no es inteligente, puede terminar peor.

24. El amenazar a la sumisa con dejarla si no acepta lo que el Dominante pretende imponer, lejos de fortalecer una relación, termina con ella.

25. El collar es de los símbolos más importantes en una relación BDSM. No se menciona en el libro ni en la película.

26. El BDSM, bien llevado, no es una patología que requiera de terapia con un psicólogo para 'curarse'.

27. En la película y en el libro no pueden mencionar la palabra 'clítoris', sino que se refieren a él como 'ahí abajo'. En el BDSM la confianza es tal, que no tememos llamar a las cosas por su nombre.

28. En el libro y en la película se muestra la dinámica: estar caliente/tener sexo, estar caliente/tener sexo, estar caliente/tener sexo. En el BDSM la sexualidad de los practicantes es más rica y compleja.

29. La película crea falsas expectativas. Un Dominante no se dedica a adorar a la sumisa con tanta devoción e idolatría, sino que la/lo hace gozar con otro tipo de cosas.

30. Cuando una relación BDSM termina, la sumisa no enloquece como la primera sumisa de Grey, quien hasta psicópata se vuelve.

31. ¿En qué momento del libro se pide un certificado de ITS (infecciones de transmisión sexual)? En el BDSM, como en cualquier práctica sexual, es muy importante.

32. La obra es excitante (o pornográfica) y para quienes no conocen el BDSM podrían creer que también es así.                                            
                                
33. Presentan a Christian y a Ana como protagonistas de un 'cuento de hadas' en donde el príncipe de ojos azules rescata a la débil doncella.                 
                         
34. La excesiva publicidad del libro y la película mal informan acerca de lo que es el BDSM. La propia autora declaró desconocer del tema.

35. Una chica de 23 años, virgen y casi asexual, se convierte en pocos meses en una mujer casi ninfómana y multiorgásmica por arte de magia gracias al BDSM.

36. La autora pretende mostrar a Christian con muchos años de experiencia en el BDSM. Sin embargo, una 'niña boba' lo domina desde el tercer día. Un Dominante real, no es así.

37. En el BDSM sí hay castigos, pero nunca por el simple hecho de dar placer al Dominante o de liberar sus frustraciones.

38. Se presenta a Grey como practicante de BDSM porque no conoce el amor verdadero. El BDSM y el amor son perfectamente compatibles, aunque no indispensables.

39. Un Dominante no debe inmiscuirse en la vida personal y familiar de la sumisa, son cosas que deben respetarse. Grey cae en el acoso.

40. En el BDSM es básica la comunicación y la confianza. En el libro y la película no se retrata ni una ni la otra.

41. Es incongruente que un Dominante mande a su guardaespaldas a comprarle calzones a la sumisa (de hecho no conozco ningún Amo con guarura).

42. Para ser Dominante no es necesario tener ojos grises y usar corbatas grises. Tampoco tiene que ser guapo y joven, puede tener ojos café, ser viejo y feo (o no).

43. Christian parece tener poderes que lo teletransportan (desconozco si influya el hecho de ser millonario) y se aparece en donde está Ana. Los Dominantes reales piden la dirección y usan automóvil o transporte público para llegar.

44. Leer el libro o ver la película no te vuelven BDSMero, hay que llevarlo a la práctica.

45. De igual forma, ser practicante y criticar la obra, no te vuelve más experto.

46. A raíz de la fama de 50 Sombras de Grey he escuchado a 'practicantes' decir que el BDSM no es para todos. Falso. Es para todos aquellos que se sientan interesados, la cosa es informarse de qué va.

47. No creo que el libro sea 'porno para mamis cuarentonas', pero tampoco el BDSM. Es para hombres y mujeres mayores o jóvenes que estén dispuestos a explorar y vivir su sexualidad.

48. Por ser una novela, hay mucha fantasía como en el cuento de 'La Cenicienta'. En el BDSM también hay fantasías (sólo que éstas sí se vuelven realidad).

49. La fama del libro ha causado que se vendan vibradores y kits completos de Christian Grey que incluyen esposas, látigo y vibrador. Si adquieres uno, a lo mejor no te vuelves sumiso o Dominante, pero estoy segura que te vas a divertir.

50. Espero que no haya más sagas de la novela porque encontrar otras 50 diferencias está complicado. (Aún para bococu).

Por último, bococu nos comparte lo siguiente: 50 Sombras de Grey es una novela y una película que se convirtieron en una moda que abre una puerta para disfrutar de la sexualidad de forma diferente, siempre con placer y muchos orgasmos. Gracias a Christian, a Ana y a sus 50 Sombras, que nos permiten informar acerca de este tema de forma abierta y natural como lo que realmente es: 'una actividad lúdica, una práctica erótica sexual, cuya única finalidad es la dar y recibir mucho placer'.

¿Ustedes qué pintita le encontraron a la película? ¿Les latió o les pareció un fiasco? 


viernes, 2 de enero de 2015

El miedo Masculino a la potencia sexual femenina.

Entre 1970 y 1988, William Hartmann, del Centro para Problemas Maritales y Sexuales, en California, monitorizó el orgasmo de 469 mujeres y 289 hombres voluntarios. El mayor número de orgasmos en una hora fue de 134 para la mujer y 16 para el hombre.

El miedo de los hombres a la potencia arrasadora de la sexualidad femenina ha sido uno de los grandes motivos para encerrar a las mujeres en el ámbito doméstico, para cubrir sus cuerpos (desde el velo hasta el burka), para mutilarlos (dos millones de niñas al año son castradas -ablación de clítoris- a manos de sus familiares) y para estigmatizarnos como seres más próximos a la animalidad y la irracionalidad que a la cultura y la civilización humana.
La mayor parte de los monstruos femeninos de las culturas patriarcales son seres eróticos, voraces, insaciables sexualmente, apasionados, crueles hasta el extremo. Las Gorgonas, las Harpías, las Erinias, las Amazonas, las Sirenas, la Esfinge, las Succubus, Medusa, las Lamias, las Centaurides, las Empusas, Artemisa, Afrodita…
Otras diosas monstruosas fueron: Andras, un Espectro Bisexual; Astartea, el Ángel del Infierno; Gomory, la Maestra del Sexo; Is Dahut, la Amante Insaciable; Perséfone, la Reina del Inframundo; Zalir, la Lesbiana, Zemunín, la Prostituta.
Lamia, el Mito de la Vagina Dentada. Es un personaje femenino de la mitología grecolatina, caracterizado como asustaniños y seductora terrible.
Otras mujeres malas (malas porque se sienten libres y actúan como quieren) son Lilith (para la cultura hebrea) y Eva (para la cristiana), porque con su curiosidad corrompen la bondad del hombre.
Lilith es considerada la primera esposa de Adán en la literatura rabínica. En las leyendas populares hebreas es el espíritu del mal y la destrucción, el demonio animal con rostro de mujer. Dios no la creó a partir de la costilla del primer hombre, sino de “inmundicia y sedimento”. Según Erika Bornay (1998), Lilith y Adán nunca encontraron la paz, principalmente porque Lilith, no queriendo renunciar a su igualdad, discutía con su compañero sobre el modo y la forma de realizar su unión carnal.
Lilith consideraba ofensiva la postura recostada que él exigía. “¿Por qué he de acostarme debajo de ti?”, preguntaba, “yo también fui hecha de polvo, y por consiguiente, soy tu igual”. Como Adán trató de obligarla por la fuerza, Lilith, airada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó en el aire y lo abandonó. La diablesa huyó del Edén para siempre y se fue a vivir a la región del aire “donde se unió al mayor de los demonios y engendró con él toda una estirpe de diablos”.
Las religiones monoteístas, en general, se esfuerzan mucho en condenar el deseo de la mujer y en tratar de constreñir el erotismo femenino a la tarea de la reproducción. Según Erika Bornay, los penitenciales medievales revelan que el acto carnal entre un hombre y una mujer no unidos en santo matrimonio era considerado más grave que el asesinato:
“El continuo apelar a la abstinencia, esta insistencia en la maldad intrínseca del goce sexual, este desprecio sin paliativos por la carne necesitó de la figura de un ‘impulsor’, un culpable, un ser proclive al pecado, que no fuera aquel hombre creado a ‘semejanza de Dios’. Se necesitaba de ‘otro’ que por la lógica de estas filosofías patrísticas, iba a ser otra: Eva, la Mujer. Es en ella en quien los padres de la Iglesia encarnarán todas las tentaciones del mundo terrenal, el sexo y el demonio. Y ello pese a que en el Antiguo Testamento el hombre reconoce a la mujer como su igual”.
La moral patriarcal ha dividido a las mujeres en dos grupos: las seductoras, que destacan por su erotismo y sexualidad; sus artes sensuales sirven para desorientar y manipular a los hombres, que tienen que huir de ellas para no sentirse dominados. Y por otro lado están las discretas, que aparentan no sentir deseo alguno. Las primeras son malas porque son promiscuas, y porque no son sumisas a la autoridad masculina, ni se sienten objeto perteneciente a ningún dueño. Las segundas son las madres y las esposas, esas mujeres complacientes y bondadosas que tienen sexo solo por complacer a sus maridos, no porque lo deseen por ellas mismas.
Esta idea implica que su cuerpo, de algún modo, no es suyo, sino del hombre con el que se casa, del cura que la confiesa, del médico que la explora, del gobernador que ejecuta las leyes, de los parlamentarios que las aprueban. Su cuerpo reproductor es un bien social, por eso la maternidad se contempla como algo obligatorio, natural y necesario para las mujeres.
Ya sabemos que a las mujeres que han elegido un camino distinto haciendo ejercicio de su libertad les ha tocado morir torturadas, asesinadas, y quemadas en la hoguera. La figura de la bruja, la vampiresa, la loba, la hiena, ha sido común para representar a las mujeres con deseo sexual, y forma parte de las pesadillas del imaginario masculino la mujer a la que ningún hombre sacia.
En nuestra cultura, las mujeres que han disfrutado de su cuerpo y su sexualidad han sido siempre estigmatizadas socialmente como malas mujeres, mujeres de vida alegre, mujeres de la calle, putas o ninfómanas. En definitiva, las mujeres que se apartan de sus estereotipos y roles de género, y su función reproductora, son penalizadas socialmente por ello, y esto ha sido así durante muchos siglos.
Por eso han tenido que recurrir siempre a cómplices y ayudantes para poder vivir su sexualidad al margen de la moral patriarcal. En el caso de las lesbianas, el ambiente doméstico propició de alguna manera que las mujeres pudieran compartir placeres y cariño sin la represión masculina, aunque siempre en la clandestinidad.
En el caso de las heterosexuales, son las alcahuetas, celestinas, criadas… las que ayudaban a las mujeres recluidas en su casa destinadas a un matrimonio de conveniencia. Ellas facilitaban los acercamientos masculinos, el establecimiento de las citas clandestinas, el reparamiento de virgos antes de las bodas, el adulterio sostenido de las casadas. Y es que la hipocresía cristiana y burguesa daba por sentado que las mujeres no tenían deseos propios y que su deber era guardarse del deseo masculino, siempre potente y desbocado.
El clítoris fue descubierto en el siglo XVI y redescubierto por la sexología a finales del XIX. El orgasmo múltiple en el XX. Cuando digo “fue descubierto” me refiero a que lo descubrió la Ciencia, que hasta entonces había sido exclusivamente cosa de hombres. Nosotras ya sabíamos lo del clítoris y también conocíamos los orgasmos múltiples sin que ningún especialista nos tuviera que decir nada. Pero para la opinión pública supuso un escándalo constatar no sólo que la sexualidad femenina no es inferior ni más débil que la masculina, sino probablemente más placentera que la masculina porque la mujer no se descarga y muere, sino que es capaz de perderse en las cimas del placer sin descender de ellas durante mucho tiempo.
En el caso de los hombres, el orgasmo es esencial para la inseminación: las embestidas empujan los espermatozoides dentro de la vagina. El óvulo de la mujer, sin embargo, es expulsado naturalmente por el ovario una vez al mes, independientemente de su respuesta sexual; esto es lo que hace incomprensible la función del orgasmo múltiple para los científicos.
Según Helen Fisher (2007), una de las causas del orgasmo femenino radica en el placer que siente la mujer: “para la mujer el orgasmo es un viaje, un estado alterado de conciencia, una realidad diferente que la eleva por una espiral que llega hasta el caos, y que luego le proporciona sensaciones de calma, ternura, y cariño que tienden a cimentar la relación con el compañero”.
Otros autores inciden en la idea de que el orgasmo sacia a la mujer, y eso la induce a permanecer acostada, lo que impide que la esperma escape del canal vaginal.  El antropólogo Donald Symons piensa que, al no tener el orgasmo femenino una utilidad directa en la concepción, es un fenómeno anatómico y fisiológico innecesario que ha subsistido a la evolución femenina solo por su importancia para los hombres. Como el orgasmo es señal de haber llegado a la máxima satisfacción, a los hombres les gusta que la mujer lo experimente porque es la prueba de la gratificación de su compañera, y tal vez porque suponen que de ese modo tenderá menos a buscar aventuras sexuales.
Desde esta óptica (poco afortunada a mi entender), el orgasmo femenino sirve o existe para alimentar el Ego del macho y lo prueba el hecho de que muchas fingen tenerlo para no herir a su compañero. Catharine MacKinnon, por ejemplo, ve en la “simulación del orgasmo” una demostración ejemplar del poder masculino de conformar la interacción entre los sexos de acuerdo con la visión de los hombres, que esperan del orgasmo femenino una prueba de su virilidad y el placer asegurado por esta forma suprema de sumisión.
Como el placer femenino no ha de ser retenido, ni cae en picado como sucede en la eyaculación, la mujer que disfruta está siempre en el cénit, navegando por las cumbres del éxtasis. Es, en este sentido, un placer desordenado, sin principio ni fin: “En su erupción voluptuosa, el cuerpo femenino es desobediencia civil a la anatomía impuesta; induce metafóricamente una nueva socialidad, un nuevo exceso; y demuestra lo siguiente, que lo genital y sus placeres localizados son una limitación a la que un día, hace poco, obligamos al cuerpo”. (Pascal Bruckner, 1977)
La sexualidad femenina confunde al hombre, según este autor, porque constituye, aun hoy en día, un tipo de sexualidad diferente a la suya, un mundo, pues desconocido y temible. El hombre nunca puede estar seguro de si su aparato sexual va a funcionar como es debido, si después de una erección podrá lograr otra. A veces se encuentra atrapado en su propio falo mientras el placer de la mujer se expande en el tiempo y el espacio: “En los orgasmos de las mujeres habitan unos universos increíbles de los que nos enamoramos locamente a pesar de su distancia insuperable. Aun cuando los gestos de la amada parecen dirigidos y dedicados a nosotros, siguen expresando las oscuras regiones que nos excluyen”. (Bruckner, 1977)
Las mujeres deben orientar y definir su erotismo de acuerdo con las normas dominantes y simultáneamente, con las específicas de su género. Las mujeres tienen así, según Marcela Lagarde, una doble asignación erótica: tienen deberes, límites, y prohibiciones, por ser miembros de una determinada cultura, y otros específicos por ser mujeres.
Una de las razones por las que existen entre 85 y 114 millones de niñas y mujeres mutiladas en el planeta es porque se piensa que sin capacidad para tener orgasmo, serán mujeres fieles a sus maridos. Si se mutilan masivamente es porque se sabe que todas las mujeres tienen una sexualidad tan “fuerte” o mayor que la del hombre, y por eso se trata de eliminarla. Porque se entiende el cuerpo femenino como para ser usado por un hombre, no para ser disfrutado por la propia mujer. Y también porque se entiende que la sexualidad femenina ha de ser controlada, constreñida, arrancada, para que no se desparrame.


martes, 25 de noviembre de 2014

DE LA PERVERSIÓN A LA EXPRESIÓN. EL SEXO QUE TODOS TENEMOS

Perverso, depravado. Demente. Tus conductas y 
fantasías enjuiciadas por la ignorancia. Exilia de una vez la culpa y descubre que tu sexualidad es 
multidimensional. ¿Qué es ‘normal’? Eso tú lo decides.


Tratar de explicarnos sexualmente requiere más humanística que matemática. El sexo no es una ciencia exacta porque cada persona es un universo en sí mismo. Cada impulso, deseo o comportamiento parte de un mapa personalísimo.

El porqué de tu excitación ante cierta situación o ingrediente está sujeto a tus impresiones. Es decir, a momentos particulares en que algo se convirtió en objeto de deseo; se imprimió. Más allá de experiencias sociales y aprendizajes culturales, creamos todo un sistema de respuestas erótico-afectivas, sexuales con base en dichos mapas: mentales y de reflejos eróticos (qué y cómo te gusta ser estimulado).

No obstante y este es tu punto de partida, por siglos muchas de tus conductas y comportamientos fueron tildados de anormales (en ocasiones se siguen estigmatizando) y han fomentado cierto rechazo individual y colectivo. Al grado de hacerte sentir inadecuado cuando es no es más que una expresión de tu sexualidad. Entérate.
El rechazo a lo ‘diferente’ nos ha dejado en ascuas como especie. Y vaya que hay que entrecomillarlo porque todos lo somos pero en esta necesidad de homogeneizarnos se establecen cuadraturas ilógicas. En esta búsqueda, en 1984, el sexólogo mexicano Juan Luis Álvarez Gayou, psiquiatra y fundador y director del Instituto Mexicano de Sexología, propuso el término Expresiones Comportamentales de la Sexualidad Humana. Hoy es aceptado por la comunidad sexológica mundial. Y no porque sonara ‘menos agresivo’ sino porque había que analizarlas a profundidad y con objetividad. Y sobre todo porque muchas de esas expresiones no tienen nada qué ver con el sexo.

Te preguntas en qué momento se da el salto. En el momento de la impresión. Digamos que particularmente te excitan los pies de una mujer, pudiera parecerte ‘raro’ porque la mayoría se fija más en sus pechos o en sus piernas. Puedes no recordarlo pero en algún punto incluso de tu infancia viste a esa bellísima amiga de tu madre llegar a tu casa con sendos tacones rojos y cómo se los quitó. Hubo una respuesta en ti. Te pareció lo más perfecto del mundo. Ahí conectaste con esa parte o incluso con el mismo zapato y se imprimió como un objeto de deseo. Lo mismo para cada una de las situaciones que te parecen eróticas.

Lo que sí te prende y hasta dónde
Que quede claro desde ahora, el que algo haya saltado hacia tu expresiograma erótico tampoco lo hace patológico ni demente. Sencillamente es el modo en que se expresa tu sexualidad.

Necesitamos comprendernos, no rechazarnos ni etiquetarnos.

Una práctica que se está diseminando cada vez más son los tríos o el intercambio de pareja. Tienen un principio común: la excitación sexual a partir de ver o saber a tu pareja teniendo sexo con otro u otra. Su placer es el tuyo. En otras décadas esto se hubiera tratado como una parafilia llamada candalagnia. Particularmente para los tríos, toilismo. Pero, hoy se reconoce como una herramienta que permite expresar e incluso hacer más sólida su relación erótica y afectiva a partir de compartir dicho aspecto de sus expresiogramas. He ahí el éxito en una relación, cuando nuestros expresiogramas son compatibles y/o se adaptan. Pero, ¿en qué grado? Eso nos lleva al continuo. Usando este caso:

FANTASÍA
La idea de ver o saber que tu mujer tiene sexo con otros(as) te resulta excitante, pero no deseas llevarla a la realidad.

En otro ejemplo
Masoquismo. Fantaseas con ser sometido sexualmente por una sexy dominatrix, incluyendo golpes, ataduras (bondage) y otras muestras de sadismo. Sin embargo, no te interesa experimentarlo físicamente.

MÍNIMA
Ya has experimentado un trío o un intercambio y te pareció placentero, lo integras como experiencia pero de no repetirlo, tu vida sexual seguiría plena.

En otro ejemplo
Exhibicionismo. Has tenido sexo en tu auto y te ha excitado la idea de ser descubierto pero no buscas esta experiencia de manera frecuente.

PREFERENTE
El trío o intercambio te parece un ingrediente realmente excitante y buscas este tipo de contacto sin embargo pueden pasar largas etapas sin que se dé y tu vida y respuestas sexuales no se afectan.