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martes, 16 de junio de 2015

¿Que eliges Voyeurismo o exhibicionismo?

Llevo tiempo queriendo hablar de estos dos temas y hoy es el día. Había pensado presentarlos por separado pero realmente el voyeurismo y el exhibicionismo van muy ligados, uno implica al otro.


Estos dos comportamientos son definidos como parafilias. El voyeurismo es la conducta de observar a otras personas desnudas o realizando algún tipo de acto sexual, con la finalidad de lograr su excitación. En cambio el exhibicionismo es la parte contraria, el acto de desnudarse o realizar algún acto sexual para que los demás le vean, logrando así obtener su placer.


En 1877  el francés LASÉGUE habló por primera vez de estos dos conceptos como perversiones sexuales. Los definió como : "aberraciones sexuales en las que la satisfacción del instinto genital se busca y se encuentra tan sólo en el acto de poner al descubierto las propias partes pudendas".

Los voyeurs también son conocidos como mirones o brecheros, la gran mayoría suelen ser hombres heterosexuales y obtienen su excitación sexual espiando a otras personas en situaciones eróticas y que además desconozcan que son observadas.  No son peligrosos ya que su placer viene dado por el hecho de que no saben que está ahí, se masturban observando y con la idea de que es  algo prohibido. 

Se puede considerar un trastorno psicológico cuando se convierte en algo necesario e interfiere en el desempeño habitual de su vida y es considerado un delito por violar el derecho a la intimidad de otras personas.

Del mismo modo pasa con el exhibicionismo, en el momento en que se convierte en la necesidad de  mostrar de un modo agresivo los órganos genitales en público. Necesita ser visto por otras personas y se impone ante ellas para ser observado.

Esta es la visión estricta de ambas conductas, llevada a un extremo no es algo normal. Pero yo quiero enfocarlo desde otro punto de vista.

Si lo consideramos como una práctica dentro de un entorno consentido la visión es totalmente diferente e incluso llega a ser excitante para todas los presentes, porque se une el voyeur con el exhibicionista, de modo que todas las partes implicadas obtienen su placer sin convertirse en un delito ni denigrar a nadie, ya que es de mutuo acuerdo.

Existen muchos entornos en que el voyeurismo y exhibicionismo es consentido. Dentro de la pareja lo pueden usar como un juego sexual, es un buen método de excitación por ejemplo que la mujer juegue con un vibrador mientras el hombre la mira,  que alguno de los dos baile o se desnude para el otro o incluso masturbarse el uno frente al otro.

Si lo miras bien no dejan de ser el placer que obtienes por exhibirte de una manera erótica frente a tu pareja o al contrario la excitación que te provoca verla actuar.En la situaciones de tríos o sexo en grupo, a veces puede ser común que algunos de los miembros se aparte un poco para disfrutar del espectáculo y además de vivirlo en sus carnes poder verlo desde fuera.

Fuera del entorno de la pareja también podemos encontrar  estas conductas en la famosa práctica del dogging, no dejan de ser parejas a las que les gusta ser vistas y hombres a los que les gusta mirarlas, pudiendo o no acabar participando. En esta práctica el placer se obtiene totalmente por el hecho de practicar sexo en el coche en zonas en las que sabes que vas a tener gente mirándote y excitándose con el espectáculo.

Otro claro caso de exhibicionismo y voyeurismo consentido son los clubs de intercambio de parejas, en los cuales además de buscar el sexo en grupo muchas parejas únicamente acuden por poder practicar sexo en público, cosa que se convierte en la fuente de excitación, el saber que hay mas gente a su alrededor y les están viendo es lo que buscan.

Otro ejemplo de exhibicionismo podrían ser los amateurs a hacer vídeos caseros de porno, además de por algún otro motivo, el grabarse en vídeo para ellos mismos o incluso para otros,  es por el hecho que les seduce la idea de ser vistos aunque sea a través de la cámara.Al igual que el cibersexo no deja de ser el morbo que les provoca masturbarse y mostrarse a través de la cam.Realmente hay muchas situaciones susceptibles de convertirse en exhibicionismo y voyeurismo dentro de un entorno consentido, incluso puede ocurrir que una misma persona en un momento dado le estimule ser voyeur y en otra situación diferente le seducirá más serexhibicionista, todo depende de lo que busques en cada momento y de con quien lo compartas.


Como siempre digo siempre y cuando todos estén conformes, se puede convertir en una práctica sexual muy placentera y morbosa, solo debes averiguar en que bando te gusta estar y a disfrutar.

¿Y a ti que te gusta más, mirar o ser visto?


lunes, 6 de abril de 2015

¿Fetichismo o parafília?

Cualquiera que se adentre en el fascinante mundo de las fantasías sexuales se sorprenderá de la cantidad de opciones y motivaciones que guían el deseo de los seres humanos. Y es que el activador de nuestra excitación es tan personal y único como nuestro gusto por la comida o la ropa. Muchas de ellas son catalogadas como fetichismo o incluso parafília…. Pero…. ¿donde está la línea que las separa? A veces no es fácil encontrarla pero generalmente está en que en la parafília se requiere inevitablemente de esa fuente de placer para alcanzar la excitación, mientras que en el fetichismo el objeto o situación en cuestión produce mayor excitación, pero no es indispensable para excitarse.  Aquí les dejo una lista para que puedan zambullirse en este peculiar mundo.


Abasiofilia: Excitación ante parejas cojas.
Acomoclitismo: Excitación por los genitales depilados.
Acrofilia: Excitación con parejas muy altas.
Actirastia: Excitación por la exposición a los rayos del sol.
Agonophilia: Excitación al simular una lucha con la pareja.
Agorafilia: Excitación por la actividad sexual o el exhibicionismo en lugares públicos.
Agrexofilia: Excitación producida por el hecho de que la actividad sexual sea oída por otras personas.
Alorgasmia: Excitación al fantasear durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja.
Alveofilia: Excitación por tener relaciones sexuales en una bañera. .
Amaurofilia: Excitación con una pareja sexual ciega o a la que se le han vendado los ojos. .
Amomaxia: Excitación con una relación sexual dentro de un automóvil estacionado.
Analismo: Excitación al acariciar el ano o practicar coito anal.
Anastimafilia: Excitación por personas con sobrepeso.
Androginofilia: Excitación por personas andróginas, de aspecto masculino o femenino poco diferenciado.
Androidismo: Excitación con muñecos o robots con aspecto humano.
Andromimetofilia: Excitación sólo por las mujeres vestidas de hombres.
Anisonogamia: Excitación por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor.
Antolagnia: Excitación por oler flores.
Audiolagnia: Excitación tras escuchar a otros que se excitan con prácticas auto o heteroeróticas.
Autagonistofilia: Excita la creación de situaciones donde la persona pueda ser sorprendido accidentalmente desnuda o teniendo alguna actividad sexual.
Automisofilia: Excitación al ser ensuciado.
Autonepiofilia: Excitación por el uso de pañales y ser tratado como un bebé.
Axilismo: Practica del coito dentro de la axila de la pareja.
Basoexia: Excitación sólo producida por los besos.
Candalagnia o candaulismo: Excitación viendo a la pareja copulando con otra persona.
Clastomanía: Excitación al arrancar y despedazar la ropa interior de la pareja.
Clismafilia: Excitación al inyectar líquido en la cavidad anal.
Coitolalia: Excitación producida al hablar durante el acto sexual.
Coprofemia o coprolalia: Excitación al decir obscenidades en público.
Coreofilia: Excitación a través del baile erótico.
Criptoscopofilia: Excitación al contemplar a otras personas en la cotidianeidad de su hogar.
Crurofilia: Excitación al ver y tocar las piernas.
Cyesolagnia: Excitación sexual con mujeres embarazadas.
Dendrofilia: Excitación al frotarse contra los árboles.
Dysmorfofilia: Atracción hacia personas deformadas (mastectomizadas, jorobadas, etc…).
Ecdemolagnia: Excitación proveniente de viajar o estar lejos del hogar.
Ecdiosis: La excitación sólo se produce al desnudarse ante desconocidos.
Elefilia: Excitación por determinados tejidos.
Erotolalia: Excitación al hablar de sexo.
Escopofilia: Excitación al mirar abiertamente a otras personas en el acto sexual (no subrepticiamente como en el voyeurismo).
Exofilia: Excitación sexual ante lo inusual o bizarro.
Falofilia: Excitación ante penes grandes.
Fetichismo travestista: Excitación al vestir ropas de mujer.
Fitofilia: Excitación y práctica sexual con frutas.
Froteurismo: Excitación al frotar los genitales contra el cuerpo de otra persona.
Gimnofilia o nudomanía: Excitación por la desnudez.
Ginemimetofilia: Excitación ante un hombre travestido.
Grafolagnia: Excitación ante fotos o cuadros eróticos.
Gregomulcia: Excitación por ser manoseado por una persona desconocida en una multitud.
Hierofilia: Excitación ante las cruces.
Higrofilia: Excitación ante cualquier fluido corporal.
Hipnofilia: Excitación al contemplar personas dormidas.
Hirsutofilia: Excitación ante personas velludas.
Ignimasmanía: Excitación al excitar a un hombre para incitarlo a la masturbación.
Jactitafilia: Excitación por el relato de las propias hazañas sexuales.
Keraunofilia: Excitación por los rayos y truenos.
Knismolagnia: Excitación cuando la otra persona hace cosquillas.
Knisofilia: Excitación al oler incienso.
Lactafilia: Excitación por los pechos que amamantan.
Latronudia: Excitación por desnudarse ante el médico, fingiendo una dolencia.
Lectolagnia: La única excitación proviene de la lectura de textos de contenido erótico.
Melolagnia: Excitación con la música.
Merintofilia: Excitación sexual provocada por estar atado.
Misofilia: Atracción sexual por la ropa sucia.
Morfofilia: Excitación ante personas con ciertas características físicas (sólo rubios, sólo gordas…)
Moriafilia: Excitación provocada por chistes sexuales.
Nasofilia: Excitación ante una nariz de gran tamaño.
Odaxelagnia: Excitación al morder o ser mordido por la pareja.
Olfactofilia: Excitación por el olor de la transpiración, especialmente de los genitales.
Picacismo: Excitación sexual introduciendo alimentos en cavidades corporales para que la pareja los recupere con la boca.
Pigmalionismo: Excitación por estatuas o maniquíes desnudos.
Pigofilia: Excitación por el contacto con las nalgas.
Pigotripsis: Excitación por rozar o masajear las nalgas.
Pubefilia: Excitación producida al contemplar vello del pubis.
Quinunolagnia: Excitación sexual en situaciones de peligro.
Salirofilia: Excitación al ingerir la saliva de la pareja.
Sitofilia: Excitación con el uso de alimentos con propósitos sexuales (pepinos para masturbarse, por ejemplo).
Somnofilia: Acariciar y realizar sexo oral a una persona dormida hasta despertarla.
Triolismo: Excitación al observar a la propia pareja teniendo relaciones con una tercera persona.
Xenofilia: Excitación ante personas de distintos países.

Una buena pelicula que les puedo recomendar es:The Little Death, donde pueden ver algunos de estos ejemplos de una manera algo divertida y trágica a la vez.


lunes, 22 de diciembre de 2014

Parafilias: atrévete a conocer el lado oscuro del sexo

Descubre qué es una parafilia y cuáles son algunas de las principales.



Primero, es importante distinguir entre parafilia y fetichismo. Coloquialmente se utiliza el concepto de parafilia o filias sexuales para definir todas aquellas conductas que parecen “distintas” a las “normales”. Entiéndase, normal desde el concepto estadístico, es decir, comunes. Cualquier conducta sexual que se salga de lo común es, para el entendimiento social, un fetiche. Esta concepción está equivocada.
La confusión se debe en gran parte a la evolución histórica de los conceptos, pero para lograr claridad, vayamos a lo reciente. En la actualidad, cuando nos referimos a conductas sexuales que se desvían, estadísticamente, de lo normal, se habla de parafilias (o de conductas sexuales diversas) y existen distintos tipos:
  • Exhibicionismo. Placer por la exposición de genitales a extraños.
  • Fetichismo. Excitación con el uso de objetos no vivientes (zapatos y lencería, entre otros.)
  • Frotteurismo.Tocar o frotarse contra otra persona sin consentimiento.
  • Pedofilia. El foco de interés sexual descansa en niño(as) pre -púberes.
  • Masoquismo sexual. Placer ante la recepción de humillación o sufrimiento.
  • Sadismo sexual. Placer ante infligir humillación o sufrimiento.
  • Fetichismo transvestista. Utilización de prendas del sexo opuesto.
  • Voyeurismo. Placer ante la observación de actividad sexual (no siempre consensual).
Como se puede observar, el fetichismo es tan sólo una parafilia más. ¡Ojo! No toda conducta diferente o cualquier rasgo de la lista previa equivalen al diagnóstico de una. Para que alguna persona sea diagnosticada con ello, debe cumplir ciertos criterios de tiempo de duración y generar malestar a la persona. Este último criterio se vuelve muy relevante, ya que la mayoría de las personas con alguna parafilia no suelen expresarlo o “confesarlo”.
Es probable que aunque las personas no vayan por la vida diciendo que son “voyeristas”, por poner un ejemplo, sí puedan llegar a consulta en terapia sexual, por algún problema legal o social.
En el caso de la pedofilia, suelen asistir porque se les descubre. En el caso del frotteurismo, suelen ser detenidos en zonas urbanas como el transporte público, y así con algunas implicaciones de cada parafilia. Sin embargo, cuando se trata de una persona con el diagnóstico de parafilia de masoquismo que encuentra a una pareja con diagnóstico de sadismo, no les suele generar ningún “malestar”, pues de alguna manera aunque la conducta sea “estadísticamente desviada” y lleve “más de seis meses”, no es algo que les incomode a ninguno de los involucrados.
En otras palabras, si no les está generando un problema con su pareja, con la ley o en su cotidianidad, es muy difícil que decidan ir a terapia o que consideren sus conductas sexuales como problemáticas. Así, es sumamente complejo saber la incidencia o frecuencia de cada una.
Lo que si podemos concluir es que toda expresión de la sexualidad es válida, siempre y cuando no atente contra terceros, que todos los involucrados estén capacitados y hayan otorgado su consentimiento. Aún con esto, no está de más mencionar que quien sufra de una parafilia debe saber que si ésta representa un problema que ha afectando su vida de manera negativa (o la de terceros), existen alternativas de tratamiento psicoterapéutico y personal especializado para apoyarlos.