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lunes, 6 de abril de 2015

¿Fetichismo o parafília?

Cualquiera que se adentre en el fascinante mundo de las fantasías sexuales se sorprenderá de la cantidad de opciones y motivaciones que guían el deseo de los seres humanos. Y es que el activador de nuestra excitación es tan personal y único como nuestro gusto por la comida o la ropa. Muchas de ellas son catalogadas como fetichismo o incluso parafília…. Pero…. ¿donde está la línea que las separa? A veces no es fácil encontrarla pero generalmente está en que en la parafília se requiere inevitablemente de esa fuente de placer para alcanzar la excitación, mientras que en el fetichismo el objeto o situación en cuestión produce mayor excitación, pero no es indispensable para excitarse.  Aquí les dejo una lista para que puedan zambullirse en este peculiar mundo.


Abasiofilia: Excitación ante parejas cojas.
Acomoclitismo: Excitación por los genitales depilados.
Acrofilia: Excitación con parejas muy altas.
Actirastia: Excitación por la exposición a los rayos del sol.
Agonophilia: Excitación al simular una lucha con la pareja.
Agorafilia: Excitación por la actividad sexual o el exhibicionismo en lugares públicos.
Agrexofilia: Excitación producida por el hecho de que la actividad sexual sea oída por otras personas.
Alorgasmia: Excitación al fantasear durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja.
Alveofilia: Excitación por tener relaciones sexuales en una bañera. .
Amaurofilia: Excitación con una pareja sexual ciega o a la que se le han vendado los ojos. .
Amomaxia: Excitación con una relación sexual dentro de un automóvil estacionado.
Analismo: Excitación al acariciar el ano o practicar coito anal.
Anastimafilia: Excitación por personas con sobrepeso.
Androginofilia: Excitación por personas andróginas, de aspecto masculino o femenino poco diferenciado.
Androidismo: Excitación con muñecos o robots con aspecto humano.
Andromimetofilia: Excitación sólo por las mujeres vestidas de hombres.
Anisonogamia: Excitación por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor.
Antolagnia: Excitación por oler flores.
Audiolagnia: Excitación tras escuchar a otros que se excitan con prácticas auto o heteroeróticas.
Autagonistofilia: Excita la creación de situaciones donde la persona pueda ser sorprendido accidentalmente desnuda o teniendo alguna actividad sexual.
Automisofilia: Excitación al ser ensuciado.
Autonepiofilia: Excitación por el uso de pañales y ser tratado como un bebé.
Axilismo: Practica del coito dentro de la axila de la pareja.
Basoexia: Excitación sólo producida por los besos.
Candalagnia o candaulismo: Excitación viendo a la pareja copulando con otra persona.
Clastomanía: Excitación al arrancar y despedazar la ropa interior de la pareja.
Clismafilia: Excitación al inyectar líquido en la cavidad anal.
Coitolalia: Excitación producida al hablar durante el acto sexual.
Coprofemia o coprolalia: Excitación al decir obscenidades en público.
Coreofilia: Excitación a través del baile erótico.
Criptoscopofilia: Excitación al contemplar a otras personas en la cotidianeidad de su hogar.
Crurofilia: Excitación al ver y tocar las piernas.
Cyesolagnia: Excitación sexual con mujeres embarazadas.
Dendrofilia: Excitación al frotarse contra los árboles.
Dysmorfofilia: Atracción hacia personas deformadas (mastectomizadas, jorobadas, etc…).
Ecdemolagnia: Excitación proveniente de viajar o estar lejos del hogar.
Ecdiosis: La excitación sólo se produce al desnudarse ante desconocidos.
Elefilia: Excitación por determinados tejidos.
Erotolalia: Excitación al hablar de sexo.
Escopofilia: Excitación al mirar abiertamente a otras personas en el acto sexual (no subrepticiamente como en el voyeurismo).
Exofilia: Excitación sexual ante lo inusual o bizarro.
Falofilia: Excitación ante penes grandes.
Fetichismo travestista: Excitación al vestir ropas de mujer.
Fitofilia: Excitación y práctica sexual con frutas.
Froteurismo: Excitación al frotar los genitales contra el cuerpo de otra persona.
Gimnofilia o nudomanía: Excitación por la desnudez.
Ginemimetofilia: Excitación ante un hombre travestido.
Grafolagnia: Excitación ante fotos o cuadros eróticos.
Gregomulcia: Excitación por ser manoseado por una persona desconocida en una multitud.
Hierofilia: Excitación ante las cruces.
Higrofilia: Excitación ante cualquier fluido corporal.
Hipnofilia: Excitación al contemplar personas dormidas.
Hirsutofilia: Excitación ante personas velludas.
Ignimasmanía: Excitación al excitar a un hombre para incitarlo a la masturbación.
Jactitafilia: Excitación por el relato de las propias hazañas sexuales.
Keraunofilia: Excitación por los rayos y truenos.
Knismolagnia: Excitación cuando la otra persona hace cosquillas.
Knisofilia: Excitación al oler incienso.
Lactafilia: Excitación por los pechos que amamantan.
Latronudia: Excitación por desnudarse ante el médico, fingiendo una dolencia.
Lectolagnia: La única excitación proviene de la lectura de textos de contenido erótico.
Melolagnia: Excitación con la música.
Merintofilia: Excitación sexual provocada por estar atado.
Misofilia: Atracción sexual por la ropa sucia.
Morfofilia: Excitación ante personas con ciertas características físicas (sólo rubios, sólo gordas…)
Moriafilia: Excitación provocada por chistes sexuales.
Nasofilia: Excitación ante una nariz de gran tamaño.
Odaxelagnia: Excitación al morder o ser mordido por la pareja.
Olfactofilia: Excitación por el olor de la transpiración, especialmente de los genitales.
Picacismo: Excitación sexual introduciendo alimentos en cavidades corporales para que la pareja los recupere con la boca.
Pigmalionismo: Excitación por estatuas o maniquíes desnudos.
Pigofilia: Excitación por el contacto con las nalgas.
Pigotripsis: Excitación por rozar o masajear las nalgas.
Pubefilia: Excitación producida al contemplar vello del pubis.
Quinunolagnia: Excitación sexual en situaciones de peligro.
Salirofilia: Excitación al ingerir la saliva de la pareja.
Sitofilia: Excitación con el uso de alimentos con propósitos sexuales (pepinos para masturbarse, por ejemplo).
Somnofilia: Acariciar y realizar sexo oral a una persona dormida hasta despertarla.
Triolismo: Excitación al observar a la propia pareja teniendo relaciones con una tercera persona.
Xenofilia: Excitación ante personas de distintos países.

Una buena pelicula que les puedo recomendar es:The Little Death, donde pueden ver algunos de estos ejemplos de una manera algo divertida y trágica a la vez.


lunes, 22 de diciembre de 2014

Parafilias: atrévete a conocer el lado oscuro del sexo

Descubre qué es una parafilia y cuáles son algunas de las principales.



Primero, es importante distinguir entre parafilia y fetichismo. Coloquialmente se utiliza el concepto de parafilia o filias sexuales para definir todas aquellas conductas que parecen “distintas” a las “normales”. Entiéndase, normal desde el concepto estadístico, es decir, comunes. Cualquier conducta sexual que se salga de lo común es, para el entendimiento social, un fetiche. Esta concepción está equivocada.
La confusión se debe en gran parte a la evolución histórica de los conceptos, pero para lograr claridad, vayamos a lo reciente. En la actualidad, cuando nos referimos a conductas sexuales que se desvían, estadísticamente, de lo normal, se habla de parafilias (o de conductas sexuales diversas) y existen distintos tipos:
  • Exhibicionismo. Placer por la exposición de genitales a extraños.
  • Fetichismo. Excitación con el uso de objetos no vivientes (zapatos y lencería, entre otros.)
  • Frotteurismo.Tocar o frotarse contra otra persona sin consentimiento.
  • Pedofilia. El foco de interés sexual descansa en niño(as) pre -púberes.
  • Masoquismo sexual. Placer ante la recepción de humillación o sufrimiento.
  • Sadismo sexual. Placer ante infligir humillación o sufrimiento.
  • Fetichismo transvestista. Utilización de prendas del sexo opuesto.
  • Voyeurismo. Placer ante la observación de actividad sexual (no siempre consensual).
Como se puede observar, el fetichismo es tan sólo una parafilia más. ¡Ojo! No toda conducta diferente o cualquier rasgo de la lista previa equivalen al diagnóstico de una. Para que alguna persona sea diagnosticada con ello, debe cumplir ciertos criterios de tiempo de duración y generar malestar a la persona. Este último criterio se vuelve muy relevante, ya que la mayoría de las personas con alguna parafilia no suelen expresarlo o “confesarlo”.
Es probable que aunque las personas no vayan por la vida diciendo que son “voyeristas”, por poner un ejemplo, sí puedan llegar a consulta en terapia sexual, por algún problema legal o social.
En el caso de la pedofilia, suelen asistir porque se les descubre. En el caso del frotteurismo, suelen ser detenidos en zonas urbanas como el transporte público, y así con algunas implicaciones de cada parafilia. Sin embargo, cuando se trata de una persona con el diagnóstico de parafilia de masoquismo que encuentra a una pareja con diagnóstico de sadismo, no les suele generar ningún “malestar”, pues de alguna manera aunque la conducta sea “estadísticamente desviada” y lleve “más de seis meses”, no es algo que les incomode a ninguno de los involucrados.
En otras palabras, si no les está generando un problema con su pareja, con la ley o en su cotidianidad, es muy difícil que decidan ir a terapia o que consideren sus conductas sexuales como problemáticas. Así, es sumamente complejo saber la incidencia o frecuencia de cada una.
Lo que si podemos concluir es que toda expresión de la sexualidad es válida, siempre y cuando no atente contra terceros, que todos los involucrados estén capacitados y hayan otorgado su consentimiento. Aún con esto, no está de más mencionar que quien sufra de una parafilia debe saber que si ésta representa un problema que ha afectando su vida de manera negativa (o la de terceros), existen alternativas de tratamiento psicoterapéutico y personal especializado para apoyarlos.