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martes, 19 de enero de 2016

Claves para entender a las otras "Chicas Danesas"

Lili Elbe nunca participó en esos juegos de lucha contra un enemigo imaginario que tanto fascinaban al resto de los chicos. Tampoco le interesaban los aviones, ni los coches, ni ese afán de dominación o de aventajar a los demás. Se entretenía, inusualmente, escudriñando en los gestos faciales de quienes pasaban por su lado.
No. Su cerebro no estaba ahíto de testosterona y la visión de un pecho femenino le dejaba impasible. Parecía lejos de lograr lo que la familia y la sociedad en general esperaban de él, un hombre hecho y derecho. Firme, seguro, capaz de infundir autoridad... Esos estereotipos simplones tan perniciosos para cualquier ser humano, más para un varón que se siente mujer.
Tal vez los circuitos que empezaron a formarse en su cerebro a partir de la octava semana de gestación discreparon de lo que ocurre en otros cerebros masculinos. Puede que unos quedasen atrofiados para que otros salieran reforzados. Ni siquiera la biología sería hoy capaz de dar una explicación contundente.
Los posados para su mujer, la artista Gerda Wegener, le permitieron a Lili destapar ese lado femenino que permanecía embutido como un corsé. Y lo que empezó como un divertimento entre encajes, medias y tacones, derivó en una metamorfosis física y emocional. En 1930 toma la decisión de operarse, sometiéndose a la primera intervención de reasignación de sexo.
Primero le extirpan los genitales. Posteriormente, su anhelo de ser madre le lleva a varias operaciones para intentar trasplantarle ovarios y úteros. En una de ellas, muere. 14 meses antes había conseguido el pasaporte oficial. Su historia es perturbadora. Dicen que el director de 'La chica danesa', Tom Hooper, lloró tres veces leyendo el guión.

86 años después, las calamidades de Lili Elbe siguen repitiéndose en cualquier lugar del mundo, con mayor o menor fuerza dramática según la sociedad. En España, Alan, un adolescente transexual de 17 años, se quitó la vida el pasado mes de diciembre. Acababa de conseguir la autorización para cambiar el nombre en su DNI. Contaba con el apoyo de la familia, pero no del entorno escolar. La presión le llevó a una depresión. Y la reunión que debería haber puesto fin a la situación de acoso llegó tarde. A pesar de este suceso, 25 menores han conseguido su nueva identificación en el DNI.

Todos ellos prueban que el género no está grabado en piedra y que la categoría humana está más allá de su sexualidad. Pero esto parece difícil de comprender en 32 estados de Estados Unidos, donde te pueden despedir si eres una persona transgénero, y en aquellos países en los que la película ha recibido el veto por depravada. Entre ellos, los Emiratos Árabes, Jordania y Kuwait. O en Rusia, donde declararse homosexual o transexual está penado.

Según el sociólogo Lucas Platero, autor de 'Trans *sexualidades', "la sociedad está falta de habilidades para entender y convivir con las personas transexuales con respeto y sin caer en esas ideas erróneas y estereotipos dolorosos". Su ensayo aporta algunas claves que facilitarían el entendimiento con las nuevas 'chicas danesas':

Esto no pasará

Desde edades muy tempranas, hay niños y niñas que no entienden esa norma binaria que les obliga a comportarse de un modo u otro. No encajan con el sexo que le fue asignado en el nacimiento y es posible que ni siquiera se ajuste a ninguna de las opciones posibles. Hay que entender que no es una etapa que pasará, ni tampoco un trastorno que necesite terapia para que entre en los parámetros que se consideran normales. Es una circunstancia que puede mostrar el niño y desde ese momento habrá que actuar y elegir un aprendizaje de acuerdo con sus necesidades. No actuar supone privarle de un apoyo que necesita. La transexualidad no surge como un defecto genético, un vicio, una educación permisiva o un capricho que pasará.

Por otra parte, muchos niños y niñas rompen con los modelos y comportamientos masculinos o femeninos sin que ello signifique transexualidad u homosexualidad. Lo principal es huir de etiquetas erróneas y estigmatizantes, escucharles en su proceso de maduración.

Restar sufrimiento y frustración

Como hemos visto, la valentía en este caso tiene un coste vital muy alto en forma de rechazo, acoso o discriminación. Por eso, se dan muchos casos de ocultamiento y silencio que perduran hasta la edad adulta. Si entendiésemos cualquier orientación sexual y cualquier actitud o comportamiento desde la flexibilidad y la cotidianeidad de la vida, tendríamos la oportunidad de acompañarle en su búsqueda de identidad, pero sin apresurarnos.

Romper con los roles de hombre y mujer

Tratar de crear un entorno donde los roles de hombre y mujer pierden su rigidez y entender que no todo el mundo transita de un género a otro. Sería un entorno donde se podría usar el nombre que uno quisiese y no tendrían permiso de entrada ciertos mandatos y expresiones, como "Los chicos no lloran" o "Mujer tenías que ser".

Confianza familiar

Es importante contar con el apoyo familiar y el círculo más cercano de amigos, compañeros y vecinos para sentirse aceptado socialmente y vivir de modo equilibrado y saludable. Aceptar emocional, racional y socialmente a la persona transexual y procurarle una existencia feliz. Habrá que escuchar, conocer sus necesidades y entender sus comportamientos. No juzgar en función de su transexualidad, sino como ser humano y brindarle oportunidades vitales para su desarrollo.

Redes de apoyo

Utilizar las nuevas tecnologías para buscar información, encontrar espacios donde poder compartir vivencias, generar debates y expresar su identidad sexual.

Afrontar el bullying 

El ámbito educativo es especialmente vulnerable. Los estudiantes gays, lesbianas, transexuales y bisexuales son los que sufren mayor discriminación, violencia y rechazo. Un estudio sobre víctimas de bullying en la escuela, elaborado por los profesores Aitor Martxueta y Juan Etxeberría Murgiondo, de la Universidad del País Vasco, concluye que el acoso sufrido en la escuela deja una huella grave en la salud mental de estos jóvenes frente a la fortaleza que genera un buen apoyo social. "Cuanto mayor es la percepción de apoyo por parte de la familia y de los amigos, el joven mejora su autoestima, refuerza el equilibrio de sus afectos y menores son los niveles de depresión y ansiedad".

En su tesis 'Claves para atender a la diversidad afectivo sexual en el contexto educativo', Martxueta propone establecer políticas que permitan al joven la expresión de su orientación, formar a los profesores y al resto del personal escolar para actuar en caso de acoso, facilitar el acceso a información e introducir en el currículo contenido sobre la diversidad sexual y los diferentes modos de estar en el mundo.


lunes, 8 de junio de 2015

Acabando con falsos mitos de la Transexualidad

Si hablamos de transexualidad, es mucha la gente que tiene la idea y lo considera como una enfermedad mental. Al igual que muchos otros opinan que  transexual es lo mismo que un homosexual. (Lo cual es Infinitamente FALSO).




Esas ideas son totalmente erróneas, una persona transexual es aquella que tiene un conflicto entre su identidad sexual y su anatomía física. Esto se conoce como disforia de género, la diferencia entre la identidad de género y las características físicas. La persona siente un desacuerdo entre el sexo con el que ha nacido y el sexo con el que se siente identificado.

La diferencia clara entre una persona  transexual y un homosexual, es la identidad. Un transexual siendo genéticamente de un sexo, piensa, siente y actúa como si fuera del sexo opuesto,  adoptando la identidad del sexo al cual le gustaría pertenecer. En cambio un homosexual, siente atracción por alguien de su mismo sexo, pero tiene su identidad muy clara.

Hay que tener claro que la identidad de género  es una cosa y la orientación sexual es otra diferente.


Ximena Do Santos: Terapeuta en Psicología Humanista
Tampoco hay que confundir a  una transexual con un travesti, ya que este último, únicamente se siente atraído o se excita por utilizar ropa del sexo opuesto, pero sin tener conflicto de identidad. Le gusta utilizar indumentaria del sexo opuesto pero no rechazan su cuerpo.Muchos transexuales tienen clara su identidad sexual desde muy pequeños, pero generalmente en la pubertad es cuando suelen aflorar esos sentimientos de rechazo hacia su cuerpo y su identidad. Es una situación muy complicada para allas y ellos, pasan años luchando por un reconocimiento social y legal que no es nada fácil de conseguir.

Anahi Mori:  Modelo Alternativa, Protectora y voluntaria en asociaciones de perros en situación de calle y maltrato.
El primer paso para empezar con ese reconocimiento de identidad, es acudir a buscar ayuda profesional. A  partir de aquí empieza el proceso de transexualización. Este primer paso consiste básicamente en la atención psicológica y realización de pruebas médicas para obtener un diagnóstico en el que se confirmará su identidad transexual para proceder a empezar con el tratamiento hormonal.


Wendy Selene Rojas: Orientadora educativa en nivel Secundaria
El tratamiento hormonal le permitirá desarrollar los caracteres sexuales secundarios del sexo con el que se siente identificado o identificada, y sustituirá sus hormonas que producía hasta el momento. Una vez realizada esta transición hormonal, podrá seguir con la cirugía de reasignación sexual (En caso de que así lo requiera) con la que acabará de cambiar su cuerpo adaptándolo al sexo con el que está identificado. Para C.R.S. requerirá de la ayuda de especialistas ginecólogos, urólogos y cirujanos plásticos. 
Melissa Davol: Modelo, Fotógrafa y Empresaria 
Además de toda la parte de transición médica, también requerirá de ayuda jurídico-legal, para poder realizar el cambio de identidad legal (nombre y sexo).

Cara a la sociedad, las personas transexuales no suelen ser vistos con buenos ojos. Hay sociedades en las que se acepta más o menos, en cambio en otras lo rechazan y persiguen.

Los hombres transexuales (los que nacen con anatomía femenina), no suelen tener tantos problemas de adaptación como las mujeres transexuales ( las que nacen con anatomía masculina).  Estas últimas tienen más problemas de adaptación dentro del ámbito familiar, laboral y social. Muchas de ellas por ejemplo acaban dedicándose a la prostitución para poder pagarse los gastos de las operaciones y por no tener otra salida.


Marcos C. del Río 


Muchas transexuales no llegan a completar todas las fases de la transexualización, muchos no llegan a operar sus genitales, bien porque les resulta muy caro, no quieren o les da miedo. Pero aún no operándose se sienten totalmente identificados con el género al que quieren pertenecer.
Como ves, para much@s no es nada fácil pasar por todo este proceso, ya sea por los problemas psicológicos que puede suponer, la inversión de dinero que deben hacer, el rechazo de la sociedad y otros inconvenientes. Pero somos much@s los que nos armamos  de valor para conseguir lo que tanto ansiamos  y deseamos.


Cara a la sociedad me parece una hipocresía realmente el criticar y juzgar a l@s transexuales, ya que después existe mucha gente, tanto hombres como mujeres, que tienen por ejemplo como fantasía sexual el poder tener relaciones con una mujer transexual no operada ( es decir que tenga pene). Y esa misma gente es la que luego nos juzga y nos mira raro cuando se cruza con nosotras por la calle.

Creo que realmente hay que valorar el esfuerzo tan grande que se hace y el valor que tenemos para afrontar todos estos problemas, para conseguir algo que queremos y sentimos. Todos deberían plantearse si  serían capaces de tener ese mismo valor para afrontar y conseguir algo que quieren. 




Cabe destacar que independientemente del aspecto sexual, hay muchas personas transexuales exitosas en el ámbito profesional y personal. 
Y lo único que digo es que, es bueno luchar y conseguir lo que uno desea.  Es el mismo caso que un/a  transexual, luchar por conseguir algo con lo que realmente sentirse identificad@s...          

¿Qué tiene de malo?